A todos los podescuchas y seguidores de Pregúntale a Mónica, les queremos informar que debido a un viaje por compromisos laborales, Mónica no grabará nuevo episodio por un lapso de 2 semanas, esto es: no se publicará nuevo episodio en los días acostumbrados de miércoles y domingo, del 10 al 21 de febrero, regresando a las actividades normales el miércoles 24.
Mientras tanto, pueden seguir enviando sus preguntas y casos, y a su regreso Mónica les dará seguimiento. Durante estos días los invitamos a revisar los episodios anteriores, ver los videos y leer los artículos publicados. También esperamos que se unan a la comunidad de “Fans de Pregúntale a Mónica” en Facebook, donde podremos estar en contacto más cercano. Esperamos seguir contando con su atención a nuestro regreso a finales de febrero.
Muchas gracias.
Cuando adquieres un compromiso, no sólo es cuestión de cumplir con las responsabilidades que trae consigo, sino también, para hacerlo válido, es necesario tener una actitud de verdadera entrega. Hacer cosas de mala gana, o sencillamente sin amor o alegría, le resta autenticidad a lo que hacemos y con el tiempo daña irreparablemente a la relación. Cuando se hacen cosas sólo “por obligación”, se nota en el ambiente familiar y no es nada agradable.
Nos llevamos bien, nos amamos y queremos estar juntos, ¿no debería ser suficiente para vivir bajo el mismo techo? El matrimonio parece sólo un trámite que no le agregará nada adicional a la relación de pareja. Sin embargo, en este episodio de Pregúntale a Mónica quisiera exponer para su consideración una perspectiva que pudiera ayudar a resolver la pregunta de “¿Para qué casarse?”.
¿Puede ser que un hombre y una mujer sean sólo amigos? ¿Existe la verdadera amistad entre un hombre y una mujer? Este es un tema polémico que generalmente defiende quien tiene un “amigo” o “amiga” que no quiere perder. Pero como todos los temas importantes para la relación de pareja, es necesario definir ciertos parámetros para tomar la mejor decisión.
¡Pésima noticia! Pero verdadera: no hay crecimiento sin dolor. Cuando nos enfrentamos a problemas, el cerebro incrementa sus conexiones neurológicas, emocionalmente nos hacemos más fuertes, combatimos el narcisismo, tan natural en los humanos. En fin, si sabemos aprovechar y APRENDER de esta mala temporada, manejaremos el futuro con mayor sabiduría y eficacia.